HORCAJO DE SANTIAGO | TIERRA DE VÍTOR
CASA MUSEO
«Personajes Ilustres»
Daremos comienzo al recorrido a la planta baja del edificio con esta sala.
Sala dedicada a homenajear a los hijos más destacados de la localidad, especialmente a Lorenzo Hervás y Panduro y Ángel González Palencia.
Personajes Ilustres
Horcajo de Santiago, villa manchega de hondas raíces históricas y culturales, no solo destaca por sus tradiciones y patrimonio, sino también por haber sido cuna de figuras que dejaron una profunda huella en la historia de España y en el ámbito internacional. A lo largo de los siglos, este municipio ha dado al mundo humanistas, filólogos, militares, religiosos e intelectuales que, con su esfuerzo y talento, trascendieron los límites locales para ocupar un lugar relevante en la memoria colectiva.
Desde el sabio Lorenzo Hervás y Panduro, considerado pionero de la filología comparada, hasta el heroico capitán Alonso de Céspedes, cuya valentía en la Batalla de Mühlberg fue reconocida por el propio emperador Carlos V, pasando por destacados arabistas, religiosos y benefactores de la comunidad, todos ellos forman parte de un legado que honra a Horcajo de Santiago.
Presentar a estos personajes ilustres es, en definitiva, un homenaje a la historia viva de la localidad y una invitación a descubrir cómo la grandeza de un pueblo se refleja también en las vidas ejemplares de sus hijos más insignes.
Alonso de Céspedes
“el bravo capitán”.
(1518–1569)
Alonso de Céspedes, conocido como «el Bravo» o «el Alcides castellano», nació en 1518 en Horcajo de Santiago. Perteneciente a una noble familia de la Orden de Santiago, desde joven se formó como militar. Comandó tropas en Italia y Alemania, destacándose en la batalla de Mühlberg (1547) y en la toma de Mansfeld. Durante la rebelión de los moriscos en las Alpujarras (1568–69), lideró voluntarios leales a la Corona hasta que cayó en combate el 25 de julio de 1569, siendo enterrado en Restábal por orden de Don Juan de Austria. Su valor y fuerza legendaria inspiraron obras literarias de Lope de Vega y una biografía épica de Rodrigo Méndez de Silva.
El primogénito Rodrigo, sucedió a su padre en la encomienda de Horcajo, sin poder expresar con exactitud cuándo se realizó este relevo, Lo cierto es que en la visita de 1495 se encontraba en Horcajo para recibir a los visitadores. Fundó un mayorazgo en Ciudad Real con facultad real en el año 1533, título que heredaría su hijo Rodrigo. Fueron sus hijos: Gabriel, Alonso y Catalina.
Gabriel de Céspedes, sucedió en el mayorazgo a su padre y estuvo casado con María Flores de Quirós. Encontrándose el matrimonio en Horcajo para recoger los frutos de la encomienda en el año 1518, doña María se puso de parto y alumbró a un varón: Alonso de Céspedes, “el bravo capitán”.
D. Alonso de Céspedes "el bravo Capitán"
La familia vivió en Horcajo de Santiago como así lo atestigua el libro del archivo Parroquial que comenzó a escribirse en 1556. Al comienzo del libro se puede leer que fueron padrinos el capitán Alonso de Céspedes y la señora Dña. Catalina de Céspedes y Flores de Molina.
Su abuelo fue comendador de Horcajo de Santiago y fundó mayorazgo en Ciudad Real en 1533 por facultad de Carlos I, con la cláusula: “que los sucesores conservasen el apellido y armas de los Céspedes, que son: seis Céspedes o terrones verdes en campo de oro, Orlando el escudo con ocho aspas de oro sobre rojo”.
Según las Relaciones topográficas de Felipe II Alonso de Céspedes sobresalió en letra y armas: “En la Villa del Orcajo nasció e salió de ella un hombre que se dixo por nombre Alonso de Céspedes, el cual fue de muy grandes fuerzas, casi sobrenatural. E fue muy señalado en cosas de fuerzas, e el más valiente en armas e otras cosas que se hallaba en toda esta tierra; y después murió en la guerra del reino de Granada, estando sirviendo por Capitán”.
Llegada la edad de participar en las distintas batallas, marchó a Italia acompañando a D. Fernando Álvarez de Toledo, III Duque de Alba. Fue muy valorado por sus superiores de tal manera que pronto partió hacia Alemania con el Emperador Carlos V, en la guerra contra los protestantes 1545. En el año 1547 participó en la famosa batalla Müllberg sobre río Elba, en la que los luteranos fueron vencidos por la heroicidad del Capitán Alonso de Céspedes junto a otros 9 soldados. En la toma de Manfeld, participó, protagonista por colocar en sus almenas los victoriosos estandartes.
A su vuelta a casa viajó por Ocaña a Horcajo.
En 1568 tuvo noticias de la rebelión de los moriscos de Granada y se puso a las órdenes del Rey, partiendo con 220 hombres, muchos de ellos reclutados en la visita a Horcajo y Ocaña, así como el dinero suficiente para iniciar su partida hacia las alpujarras, donde, D. Juan de Austria premio su esfuerzo y bravura. Siguió batallando hasta que en una emboscada de los enemigos recibió un balazo en el pecho causándole la muerte a nuestro valeroso horcajeño, el día 25 de julio de 1569. Su cadáver lo encontraron cubierto de piedras con señales de haber sido injuriado. D. Juan de Austria ordenó se enterrase en la iglesia de Restabal, Granada.
Sobre sus valores morales, se decía de él, que odiaba el vicio y nunca cayó en ninguno. Generoso, buen pagador y atento con las mujeres y niños. Son muchos los comentarios que se relatan de nuestro valeroso capitán sobre su belleza, honestidad y fuerza, que fueron alabadas por Don Lope de Vega en su tragicomedia El Valiente Céspedes, en la que nos cuenta las historias de él y las de su hermana Catalina.
Es protagonista de diferentes leyendas a cerca de sus fuerzas en las diferentes ciudades en las que este ilustre horcajeño vivió.
D. Lorenzo Hervás y Panduro
(1735–1809)
D. Lorenzo Hervás y Panduro, nació en Horcajo de Santiago el día 10 de mayo de 1735. Desde niño manifestó un gran talento, lo cual justificó la decisión de ingresar en la Compañía de Jesús donde podría dar salida a su espíritu humanista, curiosidad científica y erudita.
Ingresó en el Colegio de Villarejo de Fuentes (Cuenca), después marcharía al noviciado de la Compañía en Madrid, donde tomó la librea de San Ignacio de Loyola el veintinueve de septiembre de 1749, con sólo catorce años de edad.
Pasó luego Hervás a la Universidad de Alcalá de Henares estudió teología, filosofía, cánones, artes, latín, griego, hebreo. También probablemente estudió derecho, pues lo explicaría posteriormente, sobresalió como Jurista en Cesena y Roma.
En 1759 lo encontramos estudiando matemáticas y astronomía en Madrid, simultaneando esto con el estudio de la medicina. En 1760 se ordenó como sacerdote, pero apenas cantó misa siguiendo la costumbre de la Compañía, misionó por la provincia de Cuenca, organizando a su paso por Uclés, la biblioteca y el archivo.
D. Lorenzo Hervás y Panduro
En 1759 lo encontramos estudiando matemáticas y astronomía en Madrid, simultaneando esto con el estudio de la medicina. En 1760 se ordenó como sacerdote, pero apenas cantó misa siguiendo la costumbre de la Compañía, misionó por la provincia de Cuenca, organizando a su paso por Uclés, la biblioteca y el archivo.
Muy joven comenzó su actividad como educador. En 1762 y 1763 se trasladó a Cáceres donde enseñó latín y puso en verso castellano las reglas de Nebrija sobre los géneros, pretéritos y supinos.
La guerra contra Inglaterra implicó consecuentemente a su aliada Portugal. Hervás, mientras asistía a las tropas en el Hospital militar de Cáceres, enfermó gravemente, por lo que fue enviado al colegio de Huete, donde enseñó teología moral. Al no reponerse, pasó (años 1765-1766) al seminario de Nobles de Madrid, donde enseñó metafísica y geografía, simultaneando la educación de los primogénitos del duque de Montemar, marqués del Águila y otros varios, al tener noticia de sus nuevos métodos educativos.
A finales de diciembre de 1766 pasa a explicar filosofía en el Colegio de la Anunciata de Murcia, donde le sorprendió el decreto de expulsión de Carlos III, el dos de abril de 1767, por el cual se expulsaba de España y sus dominios a la Compañía de Jesús. Tenía Hervás treinta y dos años cuando embarcó en Cartagena rumbo a Italia.
Se estableció en Forlì, donde vivió hasta 1773 con otros jesuitas de la provincia eclesiástica jesuita de Toledo, entregado a la investigación y el estudio de las matemáticas, la astronomía, las ciencias naturales y la lingüística. El contacto con jesuitas de todo el mundo le facilitó compilar informaciones sobre todo tipo de lenguas. Paso luego a Cesena, donde el marqués de Ghini le ofreció hospitalidad como preceptor de sus hijos. Allí emprendió su obra maestra, la enciclopedia “Idea del Universo”, dividida en once tomos repartidos en 21 volúmenes. Aunque escrita en italiano, él mismo la tradujo al español y la imprimió en España.
Tras once años pasó a Roma para consultar la bibliografía de la Biblioteca Vaticana. En Roma, entra en contacto con la escuela de sordomudos de Tommaso Silvestri y Camilo Mariani quienes explicaban el método educativo que el Abate L´Epee puso en práctica en el Instituto Nacional de Sordomudos de París, y aprendió sus métodos, que más tarde divulgaría en español. Es nombrado teólogo asesor del cardenal Albani en 1798 y canonista del cardenal Reverella.
El Abate Lorenzo Hervás y Panduro, durante su larga estancia en Roma, fue coleccionando relicarios y otros obsequios que le hicieron los Papas Pío VI y Pío VII siendo bibliotecario del Vaticano y el Quirinal.
La reliquia de Santa Faustina, fue enviada a Horcajo en una gran urna de madera y cristal con el cuerpo incorrupto de la Santa a su D. Antonio Panduro.
El 19 de julio de 1796, Pío VI otorgó el privilegio de Oratorio doméstico con indulgencias y gracias especiales y a su tío D. Antonio Panduro y su esposa Manuela Hervás.
Desde entonces, los vinculistas y familiares se han pasado el testigo sagrado de la Santa y relicario.
¿Cómo fue su instancia en Horcajo de Santiago desde junio de 1779 hasta marzo de 1801?
A finales de junio de 1799, llegó a Horcajo, su pueblo natal donde permaneció 20 meses, donde la enfermedad y la imposibilidad de investigación, iban minando su espíritu activo y humanitario.
En este tiempo residiendo en a la casa natal de la Plaza, cruzó mucha correspondencia con Italia y sus editores de Madrid. Seguía trabajando y corrigiendo sus obras. Aquí, en el pueblo, preparó el manuscrito con el Memorial dirigido al Consejo para que permitiera la publicación de sus obras censuradas.
La monotonía de la villa la combatía refugiándose en el trabajo y el Oratorio privado que la autorizaron. A veces se desplazaba a Uclés donde consultó y reorganizo el archivo. También consultaba la biblioteca personal de Capistrano de Moya, cura párroco de Fuente de Pedro Naharro e ilustrado colaborador de la RAH, con el que mantuvo buena relación y alguna polémica. En estos meses recibió la invitación del obispo de cuenca, Palafox permaneciendo desde junio al mes de agosto en Cuenca. Se desplazó a la ciudad para realizar una revisión organizativa de la biblioteca del Seminario de San Julián y archivo catedralicio. En esta tarea estuvo unas cuantas semanas, entregando y disfrutando hasta que se impuso el regreso al pueblo por la información que el regidor decano de Cuenca, conde de Cervera, que remitió al Secretario de Estado, Luis de Urquijo. La censura siempre le persiguió.
El 15 de marzo de 1801 el decreto fue revocado y volvió a ser desterrado a Italia. En 1802, fijó su residencia en Roma, y allí el papa Pío VII lo nombró en 1804 prefecto de la biblioteca del palacio del Quirinal.
La difícil situación económica a partir de 1806, y la enfermedad, fueron minando su espíritu activo, cayendo en cama hasta su muerte, el día 24 de agosto de 1809, a los 74 años de edad, en el colegio Romano. Siendo sepultado en la iglesia de Jesús.
¿Qué sabemos de sus obras?
Innumerables son las obras que publica Hervás, más de 130 obras publicadas y manuscritas, dejó datos sobre más de 300 lenguas, en sus libros aparecen citados centenares de autores.
El padre Portillo, su biógrafo, clasifica sus escritos en: enciclopédicos, teológicos, matemáticos, médicos, geográficos, históricos, lingüísticos y sueltos.
Su obra fundamental es una especie de enciclopedia escrita en italiano, “La idea dell´Universo”, (Cesena, 1778-1792). La obra se divide en once tomos repartidos en 21 volúmenes y tres partes:
- “Historia de la vida del hombre»
- “Elementos cosmográficos”
- “Lengua”
Esta última parte fue la que más fama le dio: Contiene un compendio o catálogo de muy diversas lenguas. La cual redactó después en castellano, su “Catálogo de las Lenguas” (1800-1805), al que añadió nuevos datos.
En 1789 comenzó una edición española mejor estructurada de su enciclopedia (sus obras escritas en castellano no fueron simples traducciones de las publicadas en italiano, sino obras nuevas, algunas de ellas sobre la base de las anteriores, pero notablemente mejoradas y ampliadas con nuevos capítulos). Dividió la enciclopedia en cuatro obras independientes:
- “Historia de la vida del hombre”
- “Viaje estático al mundo planetario”
- “El hombre físico”
- “Catálogo de las lenguas”
Se interesó también en el lenguaje de los sordomudos, y con tal fin escribió una Escuela española de sordomudos o arte para enseñarles a escribir y hablar el idioma español y un “catecismo de doctrina cristiana” para instrucción de los mismos.
Preocupado por la revolución francesa, expuso sus propias opiniones en el ensayo “Causas de la revolución de Francia en el año 1789”. Completan su obra la “Descripción del archivo de la corona de Aragón”, “La primitiva población de América” y explicación de insignes pinturas mejicanas y el valiosísimo catálogo de manuscritos españoles y portugueses en Roma.
Fue Lorenzo Hervás también un humanista preocupado por los aspectos sociales de su época y para las personas sordomudas compuso un catecismo y otro para las escuelas de Horcajo de Santiago.
El recuerdo de su niñez y lo que contemplará en Horcajo al volver del exilio, le hizo expresar la conveniencia de que a los niños se les debería estimular con una paga semanal, para que el ganarse la vida no fuera un obstáculo para acudir a la escuela. Para la mujer, propuso una mayor educación en lo moral y civil, así como en lo científico, valiente afirmación, en una época en que el acceso a la educación estaba prácticamente vetado a las mujeres. En general, propugnó también una más equitativa distribución de la riqueza y más justa proporcionalidad de los salarios a fin de conseguir un mayor bienestar de los trabajadores.
Filósofo, teólogo, matemático, historiador, geógrafo, fisiólogo, antropólogo, apologista y polemista, eruditísimo en toda clase de conocimientos, Hervás y Panduro fue, sin duda, uno de los hombres más sabios del s. XVIII. Pero su gloria principal es haber sido padre de la moderna filología comparada.
D. Ángel González Palencia
(1889–1949)
Nació el 4 de septiembre de 1889 en Horcajo de Santiago (Cuenca) y falleció el 30 de octubre de 1949 en un accidente de tráfico en Olivares de Júcar, durante su regreso al lugar natal.
Estudió Filosofía y Letras en Madrid (licenciándose en 1910) e ingresó en 1911 en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, desempeñando sus funciones en Toledo y, luego, en el Archivo Histórico Nacional.
Fue discípulo de los arabistas Julián Ribera y Miguel Asín Palacios, de quienes recibió influencia académica clave.
En 1927 asumió la cátedra de Literatura Árabigo-Española en la Universidad Central (Madrid), sucediendo a Ribera.
D. Ángel Gonzáles Palencia
Fue académico de la Real Academia de la Historia desde 1930 y de la Real Academia Española desde 1940, donde pronunció un discurso de ingreso titulado Pedro de Medina y sus obras.
Dirigió la Escuela de Estudios Árabes, la Biblioteca Miguel Asín Palacios (o de Asuntos Orientales) y colaboró activamente en la publicación Al-Andalus.
Su obra abarca ediciones, traducciones, estudios literarios y arabistas, además de trabajos filológicos e históricos sobre la literatura española
Selección de obras destacadas
Obras académicas y arabistas:
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Tratado de Lógica por Abusalt de Denia (traducción y estudio, 1915) FilosofíaWikipedia
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Índice de la España Sagrada (Madrid, 1918; 2ª ed. 1946) FilosofíaWikipedia
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Historia de la España musulmana (1925; 2ª ed. 1929) FilosofíaWikipedia
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Historia de la literatura arábigo-española (1928; 2ª ed. 1945) FilosofíaWikipedia
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Los mozárabes de Toledo en los siglos XII y XIII, 4 vols. (1926–1930) FilosofíaWikipedia
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El Islam y Occidente (discurso de ingreso en la RAH, 1931) FilosofíaWikipedia
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Influencia de la civilización árabe (discurso ante la Academia de la Historia, 1931) FilosofíaIl Tuffatore – BooksWikipedia
Literatura española y estudios literarios:
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Historia de la literatura española, en colaboración con Juan Hurtado (1921-22) FilosofíaWikipedia
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Obras de Pedro de Medina (edición y prólogo, CSIC, 1944) libreriadelprado.comWikipedia
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Muchas más, como estudios sobre Quevedo, Lázaro de Tormes, literatura del Siglo de Oro, comedias, filólogos clásicos, etc. Wikipedia
Otros estudios diversos:
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Misceláneas de Cuenca y otros ensayos sobre instituciones educativas, historia cuencana, etc. Wikipedia
Bibliografía secundaria sobre su vida y obra
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Necrologías y homenajes cosechados tras su fallecimiento:
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Estudios más recientes:
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Fernando de Ágreda Burillo, La personalidad y la obra de Don Ángel González-Palencia en el marco del arabismo español de la época (tesis doctoral, UAM, defendida en 1991) Producción Científica UCMDB-e.
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Varias contribuciones en el volumen Homenaje a D. Ángel González Palencia (1889–1949), editado por la Diputación de Cuenca en 2001, incluidos textos de Gómez Palencia, Rodríguez Sáiz y Ágreda Burillo DB-e.
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Otros trabajos biográficos y biblio-bio entre 1956 y 2002 (Facultad de Filosofía y Letras, Junta técnica de archivos, diccionarios, etc.) DB-e.
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Ejemplo de entrada bibliográfica estilo APA
Obras de Ángel González Palencia
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González Palencia, A. (1915). Tratado de Lógica por Abusalt de Denia (traducción y estudio). Madrid: JAE.
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González Palencia, A. (1918). Índice de la España Sagrada. Madrid.
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González Palencia, A. (1925). Historia de la España musulmana. Barcelona.
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González Palencia, A. (1928). Historia de la literatura arábigo-española. Barcelona.
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González Palencia, A. (1926–1930). Los mozárabes de Toledo en los siglos XII y XIII (Vols. 1–4). Madrid.
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González Palencia, A. (1931). El Islam y Occidente. (Discurso de ingreso en la RAH). Madrid.
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González Palencia, A. (1931). Influencia de la civilización árabe. (Discurso ante la Academia de la Historia). Madrid.
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González Palencia, A., & Hurtado, J. (1921–1922). Historia de la literatura española.
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González Palencia, A. (1944). Obras de Pedro de Medina (Edición y prólogo). Madrid: CSIC.
Estudios sobre su vida y legado
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Ágreda Burillo, F. de. (1991). La personalidad y la obra de Don Ángel González-Palencia en el marco del arabismo español de la época (Tesis doctoral). Universidad Autónoma de Madrid.
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Diversos autores (1950). Don Ángel González Palencia (1889-1949). Discursos pronunciados en la velada necrológica (Tetuán: Editora Marroquí).
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Rodríguez Sanz, A., Gómez Palencia, P., & Ágreda Burillo, F. de. (2001). En Homenaje a D. Ángel González Palencia (1889-1949). Cuenca: Diputación Provincial.
Otros Ilustres
D. Pedro Vélez de Guevara
Quinto comendador de Horcajo, habiendo tomado posesión el 6 de febrero de 1535. Era hijo del conde de Oñate, Iñigo Veléz de Guevara (1420-1500) y la condesa Juana Manrique. Fue el primer señor de Salinillas de Buradón, mayorazgo que le fundó su padre. Por su gran heroicidad en la defensa de la ciudad de Logroño frente a un ejército francés, superior en medios y fuerzas, fue recompensado por el emperador Carlos I que en 1522 le nombra alcaide de Estella. También ostentaba el título de capitán de hombres de armas de las guardias de Castilla.
No existe constancia documental de su presencia personal en Horcajo en ningún momento, más bien queda acreditada su ausencia en la visita realizada el 2 de octubre de 1537 por Diego Ruiz Solís, comendador de Villanueva de las Fuentes y el bachiller Juan Muñoz, vicario de Beas de Segura. Precisamente son estos visitadores los que recibirán la traza e instrucciones del comendador Veléz para que se haga la casa de la encomienda que más tarde será conocida como la Tercia.
Finalizando el año 1537, y habiendo capitulado el matrimonio de su hijo Iñigo con María Manuel de Fonseca, Pedro Veléz renunció a favor de su hijo a la alcaidía de Estella, la capitanía de hombres de armas y a la encomienda de Horcajo. De todo esto hizo merced Carlos I a Iñigo.
D. Iñigo Vélez de Guevara
Sexto comendador de Horcajo, II señor de Salinillas, alcaide de Estella, capitán de hombres de armas de las guardias de Castilla, gentil hombre de la casa de Carlos I, gobernador del Principado de Asturias, corregidor de las ciudades de Logroño y Calahorra, y villas de Alfaro y la Guardia, gobernador y Capitán General del reino de Navarra.
A partir de 1537 cuando ya había capitulado su matrimonio con María Manuel de Fonseca recibió todos los títulos anteriores por renuncia de su padre.
El emperador Carlos I le concedió el hábito de la Orden de Santiago en un despacho firmado en Bruselas el día 10 de marzo de 1531 y refrendado por Francisco de los Cobos, comendador mayor de León.
Fue armado caballero por Juan Vázquez de Molina, secretario de S.M. y comendador de Guadalcanal, en una ceremonia celebrada en Ocaña el 13 de abril de ese mismo año. El hábito y la insignia se la entregó el maestro Diego de Cambranes, capellán del emperador, actuando como testigos Álvaro de Córdoba y Gaspar Manrique, ambos caballeros de la Orden.
Era nieto y descendiente de las cuatro grandes casas de Oñate, Najera, Valencia y Alva de Liste.
El título de la encomienda de Horcajo está firmado por el S.M. Carlos I, el conde García Manrique, presidente de la Orden de Santiago y los licenciados Lujan y Sarmiento y el doctor Anaya, consejeros de Ordenes. Fue titular de la encomienda horcajeña hasta su fallecimiento en el año 1554. El día 24 de mayo de ese año Carlos I, desde Yuste, ordenó que la encomienda de Horcajo fuese entregada en administración a Diego López.
D. Rafael Isidoro Hervías Martínez Leganés
Horcajo de Santiago, 03-04-1774 / Toledo, 04-04-1837
Nació en Horcajo el día 3 de abril de 1774. Era hijo de Rafael Hervías y Bárbara Martínez Leganés. Este matrimonio, según consta en la encuesta del marqués de la Ensenada de 1752, vivía en una casa de la calle Santísimo, situada en el tramo comprendido entre la Cuesta del Marqués y Santa Ana. El padre era labrador y su patrimonio era una mula de edad cerrada, 7 ovejas de paridera y 2 borregas. También tenía una tierra de 3 fanegas en Zagalaviña que vendió a los pocos días de realizarse el censo. Cuando Rafael Isidoro nacía su padre y madre habían cumplido 45 y 40 años respectivamente.
A pesar de ese origen, siguió estudios de leyes hasta doctorarse en ambos Derechos por la Universidad de Granada (1797) y desarrolló una activa vida eclesiástica, tras su ordenación sacerdotal (1798), como fiscal en el obispado de Cádiz, vicario general en el de Madrid, por cuya iniciativa se construyó el cementerio sacramental de San Isidro, que él mismo bendijo en julio de 1811; arcediano de Guadalajara y gobernador eclesiástico del arzobispado de Sevilla, antes de ser elegido obispo de Murcia (1812) responsabilidad que no quiso aceptar por proceder del rey intruso, José I. Según Torres Mena, había un retrato suyo en la sala rectoral del Sacro Monte de Granada, donde estuvo de colegial. En los archivos académicos vinculados a las excavaciones en Segóbriga se conservan varios escritos suyos, entre 1818 y 1819, denunciando situaciones delicadas que se estaban produciendo en perjuicio del yacimiento, advirtiendo de un posible expolio si no se adoptaban medidas de control y vigilancia: “Observé entre otras cosas, con el mayor dolor, que el muro o cerca erigido sobre las antiguas paredes exteriores de la iglesia gótica, descubierta, se halla ruinoso por dos o tres partes y aunque de poca consideración, ofrece bastante expedita la entrada a las bestias y aún a los hombres, de lo que resulta la profanación de un lugar respetable, y la extracción de los objetos que en él se han conservado, habiéndome asegurado que algunas lápidas de las extraídas en este tiempo están destinadas a usos profanos en los pueblos inmediatos”. Fue nombrado académico correspondiente de la Real de la Historia el 12 de junio de 1818.
Referencias: Ángel Horcajada Garrido, Huellas del pasado. Horcajo de Santiago, Cuenca, 1990; pp. 256-258 / José Torres Mena, Noticias Conquenses. Madrid, 1878; pp. 665 / El Día de Cuenca, 03-12-2005, p. 15, sin firma
D. José Torres Mena cita en Noticias Conquenses
“Doctor en ambos derechos, fiscal eclesiástico del Obispado de Cádiz, vicario general de Madrid, arcediano de Guadalajara, gobernador del arzobispado de Sevilla, obispo electo de Murcia en 1817, cuya mitra no quiso aceptar; murió en Toledo el 4 de abril de 1837, al cumplir los 63 años de edad”.
Según el expediente del AHN este clérigo obtuvo la titulación de bachiller de leyes por la Universidad de Granada en el año 1797. Posteriormente existe otra calificación de estudios por la Universidad de Alcalá de Henares.
Siendo vicario general de Madrid y bajo su iniciativa se construyó el Cementerio Sacramental de San Isidro que es el más antiguo de Madrid. El vicario procedió a su bendición en el mes de julio de 1811.
La ermita de San Isidro, la Sacramental y los terrenos colindantes fueron confirmados en su posesión a la citada Sacramental por el rey Fernando VII el 18 de septiembre de 1814.
D. Leandro Higueruela del Pino
en su obra: La Iglesia en Castilla-La Mancha, Tomo I, Pág. 134, comenta que hacía abril de 1809 los gobernadores eclesiásticos de Toledo designaron a D. Isidoro Hervías como vicario más manejable por las autoridades josefinas. En enero de 1813 huyó de la Corte.
Existe una documentación epistolar correspondiente al periodo 1818-1820, mantenida entre Rafael Isidoro Hervías y la Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, acerca de los monumentos de Cabeza del Griego (Segóbriga) y el peligro de expolio si no se adoptan medidas. En esta etapa fue nombrado Académico Correspondiente de la Academia el 12 de junio de 1818.
En esta documentación aparece unas veces como arcediano de Guadalajara, y otras como archivero de Guadalajara. A la vista de los documentos lo que resulta evidente es su inquietud y preocupación por estos temas.
D. Juan Cristóbal Manzanares
Cura propio de Horcajo y Priorato de Santiago de Uclés desde 1772 hasta 1781. En agosto del año 1775 Inventó una máquina que, unida a la trilla común, facilita el trillar la mies. Presentó delante de S. M. Carlos III y señores de su Real Consejo de Castilla en agosto de 1776, periodo en el que se desarrolla la Ilustración española. El 6 de febrero de 1777 se concede Real Cédula de Privilegio para construir la máquina y venderla con privilegio exclusivo durante 10 años, pero renuncia a estos derechos para el aprovechamiento del pueblo. Junto a Hervás y Panduro, formaron parte de la Ilustración española.

D. Pedro Cruz de Tribaldos
Nació en Horcajo el 31 de diciembre del año 1566, siendo bautizado ese mismo día por el cura párroco Lázaro Redondo.
Para ingresar como religioso en la Orden de Santiago, tuvo que acreditar su limpieza de sangre. Esta prueba era exigible a todos los que querían seguir la carrera eclesiástica, tratando de evitar de este modo que solamente tuviesen acceso las descendientes de cristianos viejos. Se trataba de una medida discriminatoria contra los conversos procedentes de familias judías o moriscas y que a pesar del rechazo del propio Papa, se implantó en todos los Reinos de los Reyes Católicos.
El trato discriminatorio se hizo extensivo a bastantes estamentos sociales.
Pedro ingresó en el convento de Uclés en 1591, consiguiendo el hábito un año después.
Hacia 1617 fue nombrado por el Prior de Uclés, Antonio Mexia, vicario en Yeste (Orden de Santiago). Con motivo de este nombramiento el 13 de diciembre escribe y firma un “Inventario de bienes que yo el licenciado Pedro de Cruz Tribaldos, religioso de la Orden de Santiago del Convento de Uclés y Vicario de Yeste tengo con licencia de Sr. Prior de Uclés mi prelado”. En este documento se detalla la situación patrimonial y las rentas de las que era poseedor:
- – Rentas de la Vicaria de Yeste
- – 2 capellanías patrimoniales en Horcajo
- – 1 manada de carneros
- – 1 terreno en Horcajo con una renta de hasta 400 ducados
- – Colección de libros valorada junto a sus cajones de pino en 200 ducados
- – Mobiliario: 10 sillas de nogal, bufete y escritorio, dos cofres, ocho arcas, tres mesas de pino, armarios, 2 camas, vajilla de plata, menaje y ropa de hogar, etc. Todo ello valorado en 300 ducados
- – 8.000 reales en dinero
- – Utensilios de bodega y cocina
Menciona, sin valoración, la cosecha de ese año y seiscientas arrobas de vino.
El conjunto de bienes descritos denota una situación económica confortable para un clérigo, y mucho más si se tiene en cuenta que dentro de la Orden de Santiago uno de los votos era “no tener propio”, es decir carecer de patrimonio. Si bien es cierto, y así lo aclara el inventario manuscrito, que esta posesión era con licencia del Prior y conforme a las bulas apostólicas. La licencia prioral iba más allá de la simple administración o posesión de los bienes puesto que se podía testar y pasar a los herederos.
El día 26 de abril de 1621 fue designado Prior de Uclés, tomando posesión el 14 de julio del mismo año. Al acabar su mandato trienal quedó como capellán de S.M. Falleció el 26 de octubre de 1625.
Siendo Prior de Uclés y dada su admiración por los jesuitas puso a San Francisco de Borja en el altar. También es reconocido como bienhechor del colegio de Villarejo de Fuentes.
D. Martín Cruz de Tribaldos
Era el menor de los hermanos Cruz Tribaldos, nacido en Horcajo el día 25 de junio de 1569. Siguió estudios eclesiásticos en la Universidad de Alcalá Según Julián Martínez, el día 28 de junio de 1597 bautizó en Horcajo siendo ya “licenciado”. También hay una cita relativa a 1607 por la que se conoce que ya disfrutaba de una capellanía. En 1622 aparece como presbítero en la parroquia, pasando a ser párroco desde 1623 a 1633. Hay documentación que acredita la coincidencia de los hermanos Cruz Tribaldos, uno como Prior de Uclés y el otro como párroco de Horcajo. Braulio Marcos Huerta relata que en la visita del Prior el día 11 de junio de 1623 coincidieron. Según datos del archivo parroquial (versión Julián Martínez), se ratifica que Martín Cruz Tribaldos no tomó posesión hasta la víspera de reyes de 1623.
Durante el mandato parroquial de Martín Cruz Tribaldos ocurrieron dos acontecimientos destacables en la iglesia horcajeña:
- Se inician las obras de la capilla del lado de la epístola (puerta del Sol), durante mucho tiempo conocida como capilla de “los Cruz”, y se cambia la advocación que pasa de Nuestra Señora de Gracia a Concepción.
- En el ámbito administrativo cabe destacar que con este párroco se empezaron a anotar en los archivos las defunciones.
Martín falleció el día 31 de mayo de 1633 en Villamayor después de haber testado. En este documento de últimas voluntades expresa su deseo de ser enterrado junto a la puerta de la capilla que tengo comenzada en la iglesia de Horcajo. En otro párrafo del documento dice: “Nuestro Señor me ha dado muchos bienes temporales”. Realmente la expresión se queda corta al enumerar y detallar el inmenso caudal hereditario que lo divide en cuatro capellanías a favor de los deudos de su padre (2) y los deudos de su madre (2).
Como el inventario de bienes del legado es muy extenso, solamente decir que sobrepasaban ampliamente las 1.000 fanegas (aproximadamente 500 has.). En este conjunto fundamentalmente se sembraba trigo y cebada con una amplia concentración de tierras alrededor de Belmontejo: Los Puentes, Miralobueno, El Palancar, Cañada del Pardo, etc.
Había hazas muy extensas como las 100 fanegas del Palancar del Hidalgo, junto al cruce del camino de Santa Cruz y el camino de la Fuente a la Cabeza. Esta finca contaba con 5 corrales para el ganado próximos al chozo del Marqués. También había una cueva para las mulas (Cueva del Cura).
Otra haza de buenas dimensiones, 26 fanegas, estaba en la Matamedia, también con dos corrales.
Además de las tierras de secano contaba con más de 8.000 cepas de viñedo, y 1.000 olivas.
Tenía una casa, donde vivía, con huerto, pegado al cementerio de la puerta del Sol y el Hospital de Pobres, así como varios alcaceres en la vega de Cañada Honda.
Junto a las rentas de los bienes raíces enumerados, el cura Martín Tribaldos recibía rendimientos en dinero de varios censos que también integraban su patrimonio. Entre otros cabe destacar los siguientes: 3.000 ducados entregados a Catalina de la Plaza contra la Villa de Villamayor. Otro de 2.000 ducados, en oro y plata; igualmente contra la Villa de Villamayor. Un nuevo préstamo de 1.000 ducados a la Villa de Villamayor. Otro préstamo conocido de 1.800 ducados contra el Consejo de Villamayor que fue comprado a Juan de Salinas que debió ser el prestamista inicial.
El total de estos censos era de 7.800 ducados, equivalentes a 85.800 reales que a un interés medio del 5% suponían un rendimiento líquido de 4.290 reales, cifra esta última equivalente a 145.860 maravedíes (1 real = 34 mrs).
El conjunto patrimonial de Martín Cruz Tribaldos supondría actualmente un capital superior a los 17 millones de euros.
D. Juan de Orea Noguerol de Tineo y Briceño
Hijo de Diego de Orea y Catalina Noguerol. Nació en Horcajo en el año 1557. Existe un apunte de cursos en Cánones probados ante la Universidad de Alcalá por Juan de Orea, natural de Horcajo de Santiago. En el año 1578 se tramitó el expediente de pruebas para su ingreso como religioso de la Orden de Santiago.
A principios del año 1592 estando libre la abadía de Tuñón (Asturias), y después del preceptivo dictamen del Consejo de la Cámara, el rey Felipe II nombra abad al miembro del Tribunal de la Santa Inquisición, Vigil de Quiñones. La real cedula de nombramiento se envía al obispo de Oviedo que procede a dar el título y posesión de acuerdo con la voluntad real, pero simultáneamente el papa Clemente VIII, entendiendo que la abadía no pertenece al patronato real, se la otorga al clérigo santiaguista, Juan de Orea, que se había desplazado a Roma para solicitar esta prebenda.
La duplicidad de los nombramientos dio lugar a una tensa polémica y a un enfrentamiento diplomático entre Madrid y Roma que duró cinco años. En este tiempo, tanto el embajador real como el nuncio apostólico, tuvieron que desplegar sus mejores dotes para intentar solucionar el desencuentro entre el pontífice y el rey, que más allá de la invasión de competencias que ambos esgrimían, lo que subyacía eran sus acusadas personalidades.
Felipe II se sintió dolido y desairado por el comportamiento de Juan Orea, máxime cuando se trataba de un clérigo santiaguista, que por sus propios votos debía contar con la autorización del rey a través del Consejo de Ordenes, y especialmente, como en este caso, para obtener un beneficio secular. El rey denuncia al clérigo ante el citado Consejo que en una reunión de urgencia decide llamarle, conminándole para que inmediatamente venga a residir a su convento.
Orea, bien por iniciativa propia o bien aconsejado por los asesores del Vaticano, ignoró los acuerdos del Consejo de Ordenes y, consecuentemente, los apremios del rey, continuando en Roma a la espera de una coyuntura más favorable.
Entretanto el poseedor de la Abadía nombrado por el rey, Vigil de Quiñones, muestra algún temor por la actitud del papa lo que le lleva a renunciar al cargo. Este gesto sirve de bien poco porque el rey, en marzo de 1593, nombra sustituto al licenciado Lorenzana que procede a tomar posesión en un acto público y solemne. Cambió uno de los protagonistas, pero el conflicto continuó vivo.
A la vista de que la vía diplomática no avanza, Felipe II en una de sus estancias en el Pardo emite orden, el día 27 de noviembre de 1594, para que, a través de su embajador en Roma, el duque de Sessa, le hagan llegar a Juan de Orea la siguiente propuesta: una pensión vitalicia entre 400 a 500 ducados cuando acepte la renuncia a la abadía de Tuñón, pensión que sería compatible con cualquier otro cargo o prebenda que pudiese ostentar. Realmente la oferta es sencillamente la compra de la voluntad de Juan de Orea por plegarse a los dictados reales, incluso desairando al pontífice. A cambio el rey espera alcanzar la confirmación papal a favor de su patronato.
La respuesta de Roma es clara “Su Santidad concederá el patronato en cuanto Orea haya tomado posesión”. A estas alturas y a la vista de la presión del nuncio apostólico, así como algunas decisiones del Tribunal de la Rota, Felipe II se aviene y reconoce a Juan de Orea como abad. El embajador español lo trasmite al tiempo que solicita del papa el reconocimiento del patronato. Este hubiese sido el fin del conflicto si Clemente VIII no hubiese condicionado que para reconocimiento del patronato era imprescindible que se incrementase la dotación de la abadía en 200 ducados cada año. Los emisarios españoles clamaron ante el Vaticano sin ningún resultado y acabaron transmitiendo al rey las nuevas condiciones del papa.
Finalmente, con la mediación del obispo de Oviedo que propuso que se anexionaran a la abadía otras rentas de la diócesis, el rey aceptó, y con su permiso, el obispo ovetense manda al Deán y Cabildo que den posesión de la abadía a Juan de Orea.
Por alguna razón desconocida la toma de posesión se realiza mediante un apoderado de Orea el día 13 de agosto de 1597.
Juan de Orea, acabó siendo Abad de Tuñón venciendo la oposición y reticencias de uno de los reyes más poderosos de la historia de España, Felipe II. A partir de aquel momento los reyes de Castilla siempre serian patronos de la Abadía de Tuñón.
“En noviembre del año 1613 se vio en Madrid una consulta proveniente del abad de Santo Adriano de Tuñón, don Juan de Orea, poseedor a la sazón de este abadía”. Por esta época existe algún bautismo celebrado por el abad en su pueblo, Horcajo de Santiago.



